Mientras que un montón de venezolanos, opositores, ovacionan el modelo español éste esta quebrando. Los últimos regímenes del boom socialdemócrata de los 70 están cayendo en la desgracia que los liberales vienen diciendo desde los 30…
Lo peor, nuestros partidos políticos quieren aplicar un modelo español quebradizo y en ningún momento corrijen.
Por eso es que insistimos tanto en el Partido Liberal Venezolano, creemos que Venezuela aún tiene alternativa.
La plusvalía es lo que los colectivistas llaman (gracias a Marx) a la diferencia de precio que hay entre el costo de un producto (mano de obra + materia prima) y el precio de venta. El líder máximo de Venezuela (aquí todos coreamos Oh, Gran Hugo Rafael) pidió hoy a sus mascotas en la AN que hagan leyes para que las empresas públicas vendan sin plusvalía y para garantizar de que no van a quebrar se les otorgará un presupuesto anual aportado por el Estado.
Es decir nosotros, los venezolanos contribuyentes del Estado venezolano con nuestros impuestos, vamos a pagarles a las empresas públicas para que no quiebren. Mientras tanto, los también venezolanos, propietarios de empresas tendrán que pagarle a su competencia pública sus empresas públicas para que no quiebren y puedan vender barato.
Es decir, el Estado y sus empresas tienen preferencias, para no quebrar nos quitan plata en forma de impuestos de nuestros bolsillos para pagar sus paupérrimas administraciones.
¡Y después nosotros los capitalistas somos los explotadores!
Cualquier empresa que pueda aplicar técnicas como esta se le declararía competencia desleal en un Estado liberal, como desde la ODLV pregonamos.
No es justo que empresas bien administradas tengan que pagar los errores de otros y además pagar la ganancia de sus productos. Esto traerá quiebras, por ende desempleo y cuando esas empresas privadas quiebren las públicas también lo harán porque ya no habrá nadie que pague para sacarlos de la quiebra.
Gracias sucialismo, por salvar nuestro país :-)
A Caracas le suspenden los apagones un día después de empezarlos, teniendo cronogramas, fechas, horas fijas de corte. En la provincia se llevan 3 meses de manera arcáica y al azar y nada que se los suspenden.
Las decisiones del país se toman con una encuesta de popularidad en el tope de los documentos a revisar.
Ni el tipo de cambio ni el cambio del tipo, nuestro sistema está podrido, lleno de ratas. Por eso hice este artículo, ya es hora de cambiar nuestra perspectiva.