“Recuerdo que anoche no lo recuerdo bien, pero tu cuentas mis recuerdos mucho mejor de lo que podría yo hacerlo. Dormía y pedía a gritos mi abrazo, bueno, no a gritos, quizá eso lo he inventado, aunque no bueno, no recuerdo muy bien si es tu recuerdo o el mío el que ha fallado en eso, quizás ni lo inventé y lo hice, al finque igual recibí mi abrazo. No es que tenga que gritarte para que lo hagas, es que estoy un poco loco. No sé si eso lo he inventado también, de nuevo, debe ser mi problema de poca memoria a corto plazo atacándome, y no me permite recordar si son inventos o son recuerdos mis recuerdos, tu sabes, esos recuerdos de mi locura.”
Es en estos momentos en los que entiendo que mi mente tiene vida propia y le encanta jugar con mi paciencia.