Todo este tiempo, cuando te tomo de la mano, cuando me arrecuesto junto a ti.
Te saludo, y lo siento. Verte y evitar besarte es difícil, a pesar de que ya lo he hecho por bastante tiempo. Verte se ha convertido en mi hobbie últimamente, así como abrazarte, o repetirte lo bella que eres hasta el cansancio. A pesar de eso, creo que no te has dado cuenta, y todo eso es culpa mía porque a pesar de escribir esto me lo sigo negando constantemente.
Ni siquiera puedo ser sincero conmigo mismo sobre esto, y es que quizá pueda culpar al miedo, al miedo de al fin haberte conseguido y que todo pueda terminar de repente. Normalmente pensaba que pasaría más tiempo y más personas antes de conseguirte, sin embargo, sigue retumbando en mi cabeza tú nombre, tú boca, tús ojos y ese sentimiento, de que eres tú.
Lo intento, créeme que lo intento, intento buscar otras personas en quién pensar, y por un momento lo logro, pero entonces apareces tú, de nuevo.
Quizás este sea el primer paso, uno de tantos para yo mismo aceptarlo, que estás allí y que no puedo luchar contra lo que siento porque es lo que, al fin y al cabo, vale y siempre es lo que me ha valido más que nada.