Despierta de su cama sudando frío, se toma unos segundos para salir del shock del cuál no sabe como se metió. Se levanta, cierra la ventana; afuera una fuerte lluvia parece azotar los árboles que se mecen fuertemente aunque pareciese una dulce danza entre ellos mientras los troncos rugen cuando se rozan.
Por algún extraño motivo en su cabeza retumban las palabras me suenas, te sueño, te sueno, me sueñas mientras busca un vaso de agua en la cocina. El piso está frío, aún con las medias puestas lo siente, - afuera la cosa está fría - piensa, mientras se sienta en el sofá para intentar recordar porque se despertó tan abruptamente.
Entonces escucha en su mente, la hermosa voz de quien ama en secreto mientras le habla con una dulzura al oído como cuando una madre intenta alimentar a su pequeño hijo por primera vez. Su voz suena, él la sueña.