Yo tenía 3 años, mi papá trabajaba en Puerto Ordaz para el Banco de Venezuela y yo viajaba con mi mamá y mi abuelita y mi hermanita viajaba dentro de mi mamá.
Nos fuimos en avión y estabamos ya en Maiquetía, en eso me toca entrar al baño y nadie podía acompañarme, puras mujeres. Entro yo al baño y era muy peque para alcanzar el urinario y allá estaba yo, haciendo maniobras para apuntar bien. En eso un militar, hoy en día sé que era de la aviación por su uniforme, muy cortés me dice:
«Hijo, prueba en el inodoro, ahí seguro que alcanzas. Los urinarios tienen más bacterias que el perrito de tú casa»
Ese día me reía de que yo no tenía casa sino apartamento y no tenía perrito, y realmente nunca tuve. A pesar de eso cada vez que voy a un baño público lo recuerdo: si no alcanzo me voy al inodoro.
Recuerdos tontos pero recuerdos, cosas que se quedan de por vida: consejos de urinario.